>>Tomás Gubitsch : “El tango ya puede soportar mis faltas de respeto” Dernier concert de l’année ! Le 29 novembre à l’Auditorium St-Germain

26 novembre 2012
Auteur(e) : 
Paris, Théâtre de la Ville, le 5 janvier 2012
Revista ñ



Jeudi 29 novembre 2012 à 19h30
Auditorium Saint-Germain, dernier concert parisien (intra-muros) de l’année
de Tomás Gubitsch !
clic
Avec Juanjo Mosalini au bandonéon et, en "guest star", Leonardo Teruggi à la contrebasse.


El músico argentino, que tocó con Spinetta, Piazzolla y Mederos entre otros, presentó su última creación en el mítico Théâtre de la Ville de París, ciudad en la que vive desde hace 30 años. Un concierto único que llegará este año a Buenos Aires.
Por Alejandro de Nuñez


Tomás Gubitsch en VO au Théâtre de la Ville



Hay conciertos que de antemano prometen ser únicos, históricos. En ese sentido, El tango de Ulises , el espectáculo que el guitarrista argentino Tomás Gubitsch creó para el Théâtre de la Ville de París, cumplió con creces la promesa. En un mítico y exigente escenario, que vio pasar entre otros a Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa, Gubitsch tuvo su noche el pasado cinco de enero. Un concierto excepcional con el que el músico dio inicio a su nuevo proyecto global, una nueva odisea.

Quizá todo haya comenzado un poco antes de aquel “Ja, doch, aber das ist nich Europa” (esta bien pero no es Europa) que le dijo su abuela a un joven Gubitsch cuando acabó el show de Invisible frente al delirio de 15.000 espectadores en el Luna Park. Corrían los días terribles de marzo del 76 y Gubitsch ya daba muestras de su virtuosismo rockero junto a una de las más interesantes bandas de Luis Alberto Spinetta.

La coqueta abuela judía austríaca, Sylva Wartenberg Herman, había emigrado a Argentina in-extremis huyendo de la barbarie nazi y no se perdía ningún concierto de su nieto. Los Gubitsch conformaban una gran familia de intelectuales que llegó a la Argentina desde Europa central. Los padres de Tomás solían recibir en su casa a muchas de las figuras del ambiente cultural. El mismo Jorge Luis Borges los visitaba para consultar la biblioteca familiar. “Nunca conocí el color de las paredes”, recuerda Tomás. Y cuenta que todas estaban cubiertas de libros.


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La música que se escuchaba en la casa de los Gubitsch era más bien Bach, Mozart, Mahler, Bartók, Stravinsky, Schönberg... Pero Tomás no fue el alumno modelo del conservatorio. Sacudido por los Beatles, Hendrix y Led Zeppelin desde el tocadiscos, se convirtió rápido en un prodigio de la guitarra eléctrica. Sin embargo, en pleno auge del rock progresivo no tuvo pruritos en cruzar fronteras y grabar un disco con Rodolfo Mederos, un desafío que oponía la radicalidad del rock nacional con un tiempo en el que el tango parecía predestinado al geriátrico.


Tomás Gubitsch ensayo


Al tango de Ulises y al hoy de Tomás tal vez haya que rastrearlo por aquéllos años, poco después del concierto en el Luna Park, cuando Astor Piazzolla lo invitó a participar en su gira europea. Tres semanas de concierto en el Olympia, por donde pasaron los Beatles y Hendrix. En marzo del 77, con la Argentina arrasada por la dictadura un Gubitsch con 19 se lanzó al exilio. Y se quedó en París.


Desde entonces, se impuso la necesidad de mantener la llama del tango junto a los post-piazzolianos como Osvaldo Caló, Juan José Mosalini o Gustavo Beytelmann, con quién creó el grupo Tiempo Argentino en 1978. Lo vive como un deber de mantener el tango fuera de la mano de hierro de la junta. París es la ciudad donde eso es posible, donde el tango en todas sus formas vive, junto al cuarteto Cedrón que sostiene el tango cantado con las letras de Raúl González Tuñón y Juan Gelman.

En Itaca, su nuevo disco que acompaña el espectáculo El tango de Ulises, Tomás explora un siglo de batalla familiar contra el nazismo, contra la dictadura, contra las tragedias del siglo XX. “Uno ya no muere donde nace”, dice y hace referencia a algo que resulta normal en su historia. ¿Qué significa volver después de 35 años ? ¿Qué hacer tango en Argentina ? ¿Qué significan tantas recompensas europeas, haber sido director de orquesta, trabajar con los solistas de la Opera de París, componer para la danza, el teatro, la televisión ?

Tomás, que pide que lo nombren con su acento en la a y su s final para no sonar afrancesado. Muy pronto llegará a Buenos Aires con la segunda etapa de esta Odisea musical. Pero nada de complejo de Ulises, para él lo importante es “tocar”, como se dice en castellano, a diferencia del “play” en inglés o del “jouer” en francés. El rockero, el jazzman, el compositor vuelve a tocar su guitarra, vuelve a tocar, como tanto le gusta, el tango, su tango, que a esta altura ya puede soportar “sus faltas de respeto”.

Article tiré du site : http://www.ameriquelatine.msh-paris.fr
Rubrique:  Brèves